El peor final



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Por Virginia Cilia

La localidad de José León Suarez que décadas anteriores cobró notoriedad y está presente en la memoria colectiva por los fusilamientos a militantes peronistas, en la actualidad vuelve a tener relevancia porque fue escenario de un nuevo femicidio. El de la joven de 22 años, Araceli Fulles.
Araceli vivía en el partido del Oeste Bonaerense, San Martín. Le gustaba el Indio y Callejeros, hincha fanática del Club River Plate. Contaba con varios tatuajes: en el brazo izquierdo el nombre de su mamá y en el derecho el de su papá; al lado de la oreja, un vaso tipo chop y entre el brazo izquierdo y el pecho: el nombre Bautista.
La chica fue vista por última vez el pasado 2 de abril.  LA última vez que vio WhatsApp fue ese mismo día a las 7,11 de la mañana; le había mandado un mensaje a su mamá que decía: ‘Vieja, poné la pava que allá voy ‘.
Su última actividad en las redes sociales fue la publicación de  una foto en la que se mostraba junto  a dos jóvenes, ella llevaba jean y una musculosa negra. Se sabe que el sábado 1° de abril había salido de su casa de Villa Sarmiento. Esa misma noche cenó con amigos y su día se extendió hasta las 2 y media del domingo.  La policía identificó a sus amigos y les tomó declaración, esos fueron los últimos registros que se tuvo de ella. Las horas pasaron y Araceli no volvía a su casa. Su familia denunció su desaparición en la Comisaría 5° de Billinghurst, asimismo se alertó a la Unidad de personas extraviadas del Ministerio de Justicia de la Nación e intervino en el caso la UFI de San Martín.
Los días pasaban y los operativos para su búsqueda eran cada vez más grandes: el 13 de abril más de cien oficiales rastrillaron el Río Reconquista, Barrio Libertador y Costa Esperanza en Villa Los Paraguayos.  También aumentaron la cifra de recompensa a quien aporte datos sobre el paradero de Araceli, el número que en un primer momento era de 300 mil pesos , subió a 500 mil. El jueves de esa misma semana hubo otro rastrillaje en la Villa 9 de julio en la esquina de 9 de julio y Corea.  Todo no fue productivo en su búsqueda ya que hubo quienes aportaban información errónea que sólo sirvió para despistar la investigación como el testimonio de un camionero que aseguró haberla trasladado un par de kilómetros.
Su familia nunca bajó los brazos y realizaban marchas en la localidad de San Martín informando a los medios y a la comunidad que Araceli todavía no había vuelto a su casa y también criticaron el desarrollo de la pesquisa.
Días después Interpol emitió un comunicado diciendo que Araceli también sería buscada internacionalmente y que su búsqueda sería agregada a la lista de 66 argentinos que se buscan.
Después de 25 días se concretó el peor final. Los perros policías se mostraban inquietos y olfateando impulsivamente inmediaciones de una vivienda.  La casa es chica donde fue hallada es una típica morada de barrio, sus instalaciones se encontraban a medio construir, propiedad de la mamá del principal acusado, Darío Badaracco, ubicada en Alfonsina Storni 4477. En su interior habían localizado un papel higiénico con la palabra ‘ayuda’ la firma ‘Ara’.  Cuenta con un contra piso de 35 centímetros de profundidad  donde encontraron una parte suya: una pierna y luego su cuerpo entero en posición de cúbito dorsal.
La maestría profesional de los forenses no pudieron establecer el causal de su muerte pero di dieron un dato clave: que había sido hace 27 días, día en que fue vista por última vez. Los investigadores habían seguido con su tarea en la morgue judicial de San Martín.
Luego de un arduo trabajo los investigadores llegaron a la conclusión de que Araceli había muerto estrangulada a lazo y trataron de establecer si estuvo ahí retenida hacía días.  







Datos que lo convierten en sospechoso:
Darío Baradacco fue detenido en el Bajo Flores, cerca de  la Villa 1-11-14 al día siguiente.  Asimismo están detenidas siete personas allegadas a este sujeto.
Se había encontrado ADN en el camión que utiliza para transportar materiales de construcción del corralón donde trabaja. Su jefe y dueño del lugar  estuvo detenido por sospechas y también.
Pasado el caso, allegados a la familia Fulles convocaron a una nueva marcha del silencio reclamando justicia, invitaron a los participantes a ir con vestimenta negra y velas blancas.



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